Hoy dejamos atrás Bijagua para embarcarnos en una experiencia de dos noches y tres días en uno de los rincones más remotos y fascinantes del Caribe costarricense.
La jornada comenzó temprano, a las 5:00 a.m., con salida desde Bijagua rumbo al muelle de Goshen.
El trayecto, de aproximadamente cinco horas y media, lo hicimos con varias pausas en el camino, lo que nos permitió disfrutar del paisaje y hacer el viaje más llevadero.
Al llegar al muelle de Goshen, encontramos facilidades como parqueo seguro y servicios sanitarios, ideales antes de continuar la travesía.
Alrededor de las 10:45 a.m., abordamos el bote rumbo a nuestro destino: Lirio Lodge.Desde ese momento, la experiencia comenzó a transformarse.
Durante el recorrido por los canales, la naturaleza se hizo presente en todo su esplendor: observamos patos aguja, basiliscos esmeralda, caimanes y muchas otras especies que nos acompañaron a lo largo del trayecto.
El traslado en bote, de casi una hora, nos llevó hasta el lodge, donde fuimos recibidos con una breve introducción sobre las instalaciones y las actividades programadas para los próximos días.
A las 12:30 p.m., llegó el momento perfecto para recargar energías con un delicioso almuerzo. La tarde quedó libre hasta las 3:00 p.m., ideal para descansar, explorar los alrededores o simplemente conectar con la tranquilidad del entorno.
Por la tarde, cruzamos en bote el canal Madre de Dios y nos adentramos en una caminata de aproximadamente tres kilómetros por la reserva Pacuare.
Un recorrido lleno de vida, sonidos y detalles que solo el bosque tropical puede ofrecer. Alrededor de las 5:00 p.m., regresamos al lodge.
Una ducha refrescante nos preparó para cerrar el día con broche de oro: la cena, servida a las 7:00 p.m., fue simplemente espectacular.
Después de un día largo pero profundamente enriquecedor, toca descansar temprano.
Mañana nos espera una nueva aventura: un tour de observación de aves por los canales a las 6:00 a.m., seguido de un merecido desayuno.



















